El incremento del 25% en los costes para las PYMES desde 2019 dificulta su viabilidad
Las pequeñas y medianas empresas españolas enfrentan un escenario de estancamiento debido al alza desmedida de los costes operativos y laborales que comprometen su viabilidad. Este análisis detalla el impacto de la inflación, el incremento del Salario Mínimo Interprofesional y la pérdida de solvencia en el tejido empresarial de menor tamaño.
Redactado por Espacio PymesLa situación actual de las pequeñas y medianas empresas en España revela una pérdida de impulso preocupante. El Indicador Cepyme sobre la Situación de la Pyme correspondiente al segundo semestre de 2025 muestra una caída en la actividad, situándose en 6, 1 puntos, una cifra que queda lejos de los niveles de dinamismo registrados años atrás. Esta tendencia responde a un entorno de incertidumbre económica, tensiones geopolíticas y, fundamentalmente, a una estructura de costes que asfixia el crecimiento.
Aumento acumulado del 25% en los costes desde el año 2019
El factor que más está deteriorando la rentabilidad es el aumento acumulado del 25% en los costes operativos desde el año 2019. A esto se suma la volatilidad en los precios de suministros básicos como el gas y el petróleo, que impactan directamente en el margen de beneficio de las empresas.
En cuanto al ámbito laboral, el incremento sostenido de los gastos ha sido notable. Entre 2021 y 2025, estos costes han crecido a un ritmo medio anual del 4, 3%, una cifra muy superior al 0, 8% que se registraba en el periodo previo a la pandemia. Si ponemos el foco en las microempresas, el aumento acumulado de los costes laborales alcanza el 29%.
La presión del salario mínimo y la solvencia
Otro elemento determinante es la evolución del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que ha experimentado un alza del 86% entre 2016 y 2026. Este crecimiento anual acumulado del 6, 4% incide con especial dureza en las empresas de menor tamaño, que tienen menor capacidad de absorción de costes adicionales.
Esta presión financiera se refleja en el deterioro de la solvencia. A cierre de 2025, se registraron más de 3.200 concursos de acreedores entre autónomos y pymes, lo que representa un incremento del 15% respecto al año anterior. Además, el número de microempresas ha caído un 0, 9% en comparación con los niveles prepandemia, lo que supone la desaparición de unas 10.300 unidades de negocio.
Estancamiento en las ventas y el empleo
Aunque las ventas muestran un crecimiento nominal, el volumen real todavía no ha recuperado la tendencia anterior a 2019. Las pequeñas empresas han aumentado sus ventas un 12, 4%, mientras que las medianas han logrado un avance del 20, 9%, evidenciando una brecha de recuperación según el tamaño de la compañía.
En el mercado laboral, la generación de empleo en el sector privado también da muestras de agotamiento. Las pymes apenas generaron el 33% del nuevo empleo asalariado en el último trimestre de 2025, mientras que las grandes empresas asumieron el 67% restante. La fragilidad del tejido empresarial es evidente en las microempresas, donde el número de nuevas inscripciones en la Seguridad Social apenas creció un 0, 1%.
Para revertir este escenario, es fundamental avanzar hacia un entorno regulatorio que impulse la competitividad y permita a las pymes recuperar su capacidad de crecimiento, poniendo el foco en el control de las cargas que afectan a su desarrollo diario.
Empleo público a costa del sector privado
A diferencia del empleo del sector privado, el número de empleados públicos ha crecido un 21, 9% entre 2019 y 2025, lo que supone un incremento que duplica el ritmo registrado en el sector privado, que se situó en el 10, 8% en el mismo periodo. Durante los primeros tres meses de 2026, los asalariados del sector público batieron un nuevo récord al ascender a 3, 66 millones de personas. Este salto implica que las administraciones han generado el 31% de todos los puestos de trabajo creados en el último año, es decir, prácticamente uno de cada tres nuevos empleos.
Según datos del INE en el arranque de 2026, la ocupación privada sufrió un retroceso significativo con la pérdida de 191.400 puestos de trabajo en el primer trimestre . Esta caída contrasta con la resistencia de la administración, que en el mismo periodo incrementó 21.100 nuevos asalariados, compensando parcialmente la debilidad empresarial.
Durante los trimestres de mayor incertidumbre económica, el sector público actúa como un amortiguador, incrementando sus plantillas para atender necesidades sanitarias, educativas y administrativas, mientras que el sector privado, compuesto mayoritariamente por pymes y autónomos, se enfrentan a una subida de costes laborales y de suministros que ha frenado su capacidad de contratación.

Para profundizar en el análisis de la situación financiera y los riesgos que afectan a la continuidad de tu negocio en el contexto actual, te recomendamos consultar el Memento Experto Reestructuración Empresarial , una herramienta clave para gestionar la solvencia y la viabilidad de la pyme ante escenarios de crisis.
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