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Balance de situación de una PYME: qué es y cómo elaborarlo

Se trata de una ecuación fundamental de la contabilidad que permite ver la salud financiera de una compañía según los activos y pasivos que posee en un determinado momento.

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El balance de situación de una empresa, ya sea una PYME o una corporación de mayor tamaño, es el informe que ofrece de manera detallada, ordenada y actualizada información de su capital, bienes, derechos y obligaciones. Normalmente se recurre a ella para analizar la situación financiera de la compañía, convirtiéndose así en uno de los documentos más importantes de las cuentas anuales. El balance de situación está formado por diferentes elementos patrimoniales clasificados y ordenados en base a unos determinados criterios económicos, como veremos a continuación.

Todo balance de situación se divide en dos grandes bloques: el Activo, entendiendo como tal todo el conjunto de bienes, recursos y derechos de la compañía, y el Pasivo + Patrimonio Neto, formado por las deudas, obligaciones y los elementos que constituyen la financiación de la propia empresa (capital social). Por tanto, si redujéramos todas las cifras de una empresa a una ecuación simple, se comprobaría que el Activo es igual al Pasivo más el Patrimonio Neto. Y esa cuenta es exactamente la que se desgrana en el balance de situación.

Activo

Como decíamos, el Activo de una compañía es todo aquel elemento -material o inmaterial-, bien, derecho o título que posee una empresa. Y estos elementos se dividen en corrientes o no corrientes en función del tiempo que permanecen dentro de la empresa. Así, los activos corrientes normalmente entran y salen de la empresa durante un mismo ciclo económico (un año natural) y los activos no corrientes permanecen más de un ciclo económico.

Dentro del Activo No Corriente de un balance de situación deben integrarse bienes como los locales, establecimientos, oficinas, parcelas o edificios de la empresa, la maquinaria o herramientas, los diseños y patentes, y el llamado inmovilizado financiero, formado por las inversiones de la compañía a largo plazo. Se entiende que todos estos recursos pertenecen o pertenecerán a la empresa durante varios años, y deben colocarse en el balance ordenado según su liquidez (de menor a mayor liquidez), es decir, según la capacidad de cada elemento de convertirse en dinero efectivo.

Mientras, dentro del Activo Corriente de un balance de situación se listarán todos aquellos bienes y productos que pertenecen a la empresa durante un periodo inferior a un año. Deben estructurarse también según su liquidez y en este apartado del informe entrarían las mercancías de venta o las materias primas, es decir, las existencias; los deudores comerciales (clientes que deben el pago por los productos o servicios que la empresa les ha vendido); y las inversiones financieras a corto plazo. Por último, también formaría parte del activo corriente el ‘disponible’, dinero en metálico en las propias oficinas, en las cajas fuertes o en las cuentas bancarias.

En resumen, el Activo del balance de situación refleja cómo se manifiesta toda la riqueza de una empresa en un momento determinado, ya sea en dinero líquido, en bienes inmobiliarios, en maquinaria, en unidades de transporte, en valor de patentes, etc.

Pasivo + Patrimonio Neto

Por tanto, el pasivo y el patrimonio neto forman el segundo bloque de la ecuación de un balance de situación. Aunque «pasivo» y «patrimonio neto» puedan parecer conceptos contradictorios, en realidad, engloban las obligaciones y deudas adquiridas por la empresa, ya sea con clientes o actores externos o con sus propios fundadores.

Así, como ocurría con el Activo, el Pasivo también se divide en elementos corrientes y no corrientes. En este caso, para integrarlos dentro del informe que se elabora se debe tener en cuenta su nivel de exigibilidad (de menor a mayor exigibilidad), es decir, el tiempo y/o capacidad de la propia empresa de hacer frente a ese pago o deuda.

Balance de situación de una PYME
Balance de situación de una PYME

Los Pasivos Corrientes son las deudas que la compañía está obligada a devolver en un plazo inferior a un año mientras que los Pasivos No Corrientes son las deudas que pueden solventarse más allá del actual ciclo económico.

En cambio, el Patrimonio Neto se refiere a los fondos propios que posee la empresa, como el capital social aportado por los socios en el momento de la fundación, el cual permanecerá de manera indefinida en las arcas de la compañía (hasta que se ejecute un movimiento de compra / venta de capital en el que se vea afectado) y los fondos generados por la propia empresa como resultado de su actividad económica.

Gracias a los balances de situación las PYMES pueden observar en cualquier momento del año su salud financiera y además elaborar un historial económico para analizar la evolución y crecimiento de su negocio.

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