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¿Autónomo o empresa? Las ventajas fiscales de trabajar por cuenta propia

En este artículo te explicamos los beneficios fiscales que tiene ser autónomo frente a constituir una sociedad mercantil.

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¿Qué impuestos paga un autónomo?

Un autónomo es una persona física que realiza una actividad económica por su cuenta, sin estar vinculado a una empresa. Los autónomos pagan sus impuestos mediante dos declaraciones trimestrales y una anual : el IRPF y el IVA.

El IRPF es el impuesto sobre la renta de las personas físicas, que grava los ingresos obtenidos por el autónomo. El tipo de gravamen depende de la base imponible, que se calcula restando los gastos deducibles a los ingresos. El tipo de gravamen varía entre el 19% y el 47%, según la escala de tramos establecida por la ley.

El IVA es el impuesto sobre el valor añadido, que grava el consumo de bienes y servicios. El autónomo debe repercutir el IVA a sus clientes y declararlo a Hacienda cada trimestre. El tipo de IVA depende del tipo de actividad y de producto o servicio que se ofrezca, y puede ser del 4%, 10% o 21% . El autónomo puede deducirse el IVA soportado en sus compras y gastos relacionados con su actividad.

¿Qué impuestos paga una empresa?

Una empresa es una persona jurídica que realiza una actividad económica organizada, con personal y medios propios. Las empresas pagan sus impuestos mediante una declaración anual: el Impuesto sobre Sociedades.

El Impuesto sobre Sociedades es el impuesto que grava los beneficios obtenidos por la empresa. El tipo de gravamen depende del tamaño y la forma jurídica de la empresa, el general es del 25% aunque existen gravámenes especiales que pueden ser del 15%, 23%, 30% ... La base imponible se calcula restando los gastos deducibles a los ingresos.

Las empresas también deben repercutir y declarar el IVA, al igual que los autónomos, pero con algunas diferencias. Por ejemplo, las empresas pueden optar por deducir el IVA soportado en función del porcentaje de ingresos sujetos a IVA. Además, las empresas pueden acogerse al régimen especial del grupo de entidades, que les permite compensar el IVA entre las sociedades del mismo grupo .

¿Qué ventajas fiscales tiene ser autónomo?

Ser autónomo tiene algunas ventajas fiscales frente a ser empresa, que pueden resultar interesantes para algunos profesionales. Estas son algunas de ellas:

  • Los autónomos pueden aplicar una reducción del 20% en su base imponible del IRPF durante los dos primeros años de actividad, siempre que hayan iniciado una actividad económica por primera vez y cumplan ciertos requisitos.
  • Los autónomos pueden deducirse hasta un 30% de los rendimientos netos de su actividad en estimación directa simplificada, en concepto de amortización del inmovilizado material e intangible afecto a la actividad.
  • Los autónomos pueden deducirse los gastos de manutención y estancia que se produzcan por el desarrollo de su actividad, siempre que se realicen en establecimientos de restauración y hostelería y se abonen mediante medios electrónicos, con un límite de 26, 67 euros diarios en España y 48, 08 euros en el extranjero .
  • Los autónomos pueden deducirse el 30% de los gastos de suministros (agua, luz, gas, telefonía e internet) y el porcentaje de los gastos de IBI o comunidad que afecten a la parte de la vivienda habitual que se destine al desarrollo de la actividad, siempre que se cumplan ciertos requisitos.

Estas son solo algunas de las ventajas fiscales de ser autónomo, pero hay muchas más. Lo importante es conocer bien la normativa y asesorarse con un profesional para optimizar la fiscalidad de cada caso.

ventajas fiscales de trabajar por cuenta propia 
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Otras ventajas

Los autónomos pueden beneficiarse de bonificaciones y reducciones en las cuotas de la Seguridad Social, según su edad, situación y circunstancias.

También pueden optar por el régimen de estimación objetiva, que les permite tributar por unos módulos fijados por la Administración, en función de la actividad, el personal, la superficie y otros parámetros, sin tener que llevar una contabilidad tan detallada.

Además, los autónomos tienen más flexibilidad para adaptar sus ingresos y gastos a las fluctuaciones del mercado, y pueden cambiar de actividad o de forma jurídica con más facilidad que una empresa.

 

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